Zarpando al sur, en la deriva del Atlántico, puedes ver nacer de las profundidades una tierra joven en calma. De vinos de azufre salado, enmarañada por los alisios y la calima. A caballo entre Cádiz, el Sáhara y el Caribe los palmeros deambulan en cholas y bermudas. No te estreses mijo, que aquí estás en Canarias.